¿Por qué las personas siempre quieren más?

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Sin duda se ha dado cuenta que todos los seremos humanos buscamos el progreso, la mejoría y la felicidad, cada cual según sus posiblidades. El que gana el salario mínimo desea ganar más, el empresario aumentar su capital y abrir otra sucursal; el profesional una maestría, el hacendado quiere otra hacienda, y así sucesivamente... ¡Crecer y tener más para vivir mejor y ser felices ...para siempre! como en los cuentos de adas.

No estoy diciendo que eso es malo; sólo que éste parece ser un tropiezo por el cual muchos se vuelven esclavos del dinero, del trabajo y las preocupaciones; pero bueno, esta vez lo que deseo partiendo de estas referencias, es hacer una breve reflexión.

Si le preguntara a usted cuánto necesita en la vida para ser feliz, midiendo su necesidad en dinero para hacerlo más fácil, probablemente se moriría de la risa pensando que se trata de una broma, lo primero que pensaría es que aunque diera respuesta a mi pregunta, no tendría los medios como para satisfacer su demanda, y en parte tendría razón; sin embargo, si me permite le tengo que aclarar, que mi papá sí es por ahora el administrador de mi herencia, y aunque por ahora no dispongo de ella, cuando llegue el momento que él considere oportuno, la recibiré; pero ese es otro tema. Volvamos a la pregunta:

¿Cuánto usted necesita en US$ para ser feliz en la vida?

Talvez usted haría una pausa... Después de pensarlo por un momento clavaría su mirada profunda hacia mí y me diría la cantidad. Bien, supongamos que usted me dice: Con DIEZ MILLONES DE DÓLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA (US$10,000,000.00) en mis manos sería feliz; ahora mismo le hago un cheque a su nombre por esa cantidad, lo cambia en el banco y luego hablamos.

Ahora permítame hacerle otra pregunta, le voy a pedir que me responda honestamente: Ahora que tiene todo ese dinero, ¿qué piensa hacer con él?

Muchas personas que han sido entrevistadas sobre qué harían si un día se sacaran el premio mayor de la lotería, han respondido que comprarían la compañía para la cual trabajan, y así no sólo se librarían de sus jefes, sino que ahora ellos mismos darían las órdenes; dicen que la administrarían para que crezca y vivirían de las ganancias, otra parte la gastarían en viajes, casas de lujo, yates, autos; y otra parte la depositarían en el banco para que ganen los intereses y así el dinero pueda crecer. Otras personas sencillamente depositarían ese dinero al banco para que gane intereses, y de esa manera sus dinero crezca con los intereses y vivir de ellos. Pero todas coinciden en hacer crecer su dinero.

Tal vez usted tenga en mente otra cosa, pero al final no querría derrocharlo y quedarse con nada ¿o sí? Aquí viene el punto que hoy traigo a reflexión...

Siendo que muchas veces las personas más exitosas en la vida han alcanzado todo lo que se puede necesitar y desear, llámese una carrera o una profesión, un alto cargo ejecutivo en una corporación con un sueldo envidiable; una casa bonita y lujosa, la empresa de sus sueños, autos, yates, jet, etc... Siendo que estas personas lo tienen todo, ¿por qué siempre andan buscando tener más y más?; tal pareciera que es una sed por alcanzar más de lo que ya tienen sin que esta sed sea saciada. Estas personas por más que tienen no son felices porque siempre quieren más, y hasta caen en actos ilícitos, y se materializan tanto que pasan si fuere posible, sobre la dignidad de otras personas.

La razón de todo esto es una y muy sencilla: Desde los inicios de la humanidad el primer hombre sobre la tierra fue el más rico jamás conocido en la historia. ¡Lo tuvo todo a su disposición!, ¡nada le faltaba! (Génesis 2:8-16).

No necesitaba ahorrar o hacer un préstamo al banco para mandar a hacer una piscina en su casa, porque todas las fuentes, ríos, lagos y playas estaban a su disposición.

No necesitaba contratar a un jardinero, porque el lugar donde fue puesto para vivir era un jardín.

No necesitaba comprarse aire acondicionado porque el clima era riquísimo, el mejor que jamás hombre haya experimentado sobre la tierra.

No necesitaba yates para navegar, sólo se montaba en un hipopótamo y lo llevaba a donde deseara.

No necesitaba comprar armas, o contratar los servicios de una compañía de seguridad para su residencia, porque entonces no había peligros, aún los animales eran pacíficos y convivían en paz unos a otros, y con el hombre.

No necesitaba plantar viñas, porque ya había de toda clase de plantas que daban frutas exquisitas y muy vitaminadas.

No necesitaba ir la doctor y pagar altos costos por curaciones, porque no se enfermaba, pues tenía una alimentación saludable, y no había contaminación ni en la tierra, ni en las aguas, ni del aire. En fin, no necesitaba ¡nada!

Cuando el primer hombre y la primer mujer fueron despojados de su morada a consecuencia de la historia que ya conocemos (Gén.3:16-24), un vació quedó en su ser, pues no sólo fueron despojados del paraíso terrenal, sino que también perdieron la conexión de amistad directa con el Creador que es la fuente de sustento y felicidad.

El ser humano sin Dios es un errante en la vida, y viaja en este mundo tratando con su esfuerzo y a cualquier costo, de recuperar aquello que un día tuvo y de lo que fue despojado. Ya no trabaja para vivir, sino que vive para trabajar, cegado por lo que sus ojos pueden ver, sin darse cuenta que la felicidad del ser humano no se alcanza por esfuerzo humano, sino que es un regalo de Dios.

Cristo dijo estas palabras: "Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee." Lucas 12:15

Lamentablemente el ser humano trata de encontrar la felicidad por los medios equivocados, pues nada de lo que hay en el mundo jamás nos permitirán ser felices; es posible que hayan momentos de alegría, pero serán efímeros; fiestas, pero luego viene la tristeza y la frustración al no encontrar aquello que anhelamos: La felicidad, pues hay cosas que el dinero no puede comprar. La verdadera felicidad sólo la podemos encontrar en Jesucristo. La Biblia dice: "porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo." (Romanos 14:17).

Cuando la primer pareja pecó, en adelante todos sus descendientes nacemos despojados de la morada que Dios quiso para nosotros desde los inicios de la creación; esa morada aún está esperando el día en que volveremos a habitarla, será cuando El Señor nos libre de este cuerpo de pecado; pero primero, debemos dar el paso de humildad al reconocer delante del Creador, que somos pecadores y renunciar a nuestra vida de egoísmo, avaricia y de pecado apelando al sacrificio de Cristo en la cruz como regalo. Él quiere darnos a experimentar esas delicias venideras, y lo hace cuando entramos en su presencia por la Sangre del Cordero Inmolado; sólo entonces, Él entra en el corazón del ser humano para darle el perdón que necesita y llenarlo de paz, de gozo y felicidad.

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