La unidad de La Iglesia.

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Una de las mejores frases que he leído es esta:
"PASTOR, TODA NUESTRA IGLESIA ESTÁ EN ORACIÓN POR USTED"

Esto no sólo demuestra el cariño de un creyente hacia su pastor, o el afecto y cariño de un consiervo, o quizá un amigo; sino también, deja ver la unidad de La Iglesia como Cuerpo de Cristo; de la cual, cada creyente ha venido a ser partícipe en este gran proyecto de Dios como piedra viva; esto a pesar de nuestras flaquezas y debilidades, por nuestra humana naturaleza todavía permanente en nosotros.

Estos miembros, también sufren y se duelen cuando un hermano que está dolido, o pasando alguna dificultad. No haciendo leña del árbol caído, sino amando como amó Jesucristo. No reprochando los errores, pues Cristo jamás le reprochó a la mujer adúltera cuando iba a ser apedreada, excepto que no pecara más. Corrigiendo con amor y mansedumbre, no sea que también nosotros seamos tentados.

Todo verdadero hijo de Dios, ha aprendido primeramente a amar (1 Co 13); pues el amor es la esencia misma de Dios, del cual somos ahora linaje adquirido por la Sangre del Cordero (1 Pedro 2:9); y no sólo a amarnos entre hermanos, sino también, amar a todos nuestros semejantes (Marc 12:31) Por lo cual, sabiendo de antemano que cada uno podemos ser tentados, no somos implacables con los errores de los demás (Gál 6:1).

Los cristianos creemos en la Restauración de las personas; pues aún hay esperanza, aún para el más infeliz de los pecadores, no importa el color ni tamaño del pecado (Isaías 1:18)

Esto, a su vez, es contrario a los que como Sambalat (Neh 4), siempre presente hoy en día, se mofan y tratan de desanimar a los que trabajan por la causa de Dios. Lo que no saben, es que con sus burlas y sarcasmos atraen sobre si mismos cada vez más el juicio de Dios. El Señor tenga misericordia de los tales.

La mira del mundo está sobre los cristianos atentos para juzgarlos; pero los creyentes no debemos juzgar, pues nuestro líder nos enseñó en Mateo 6:37: No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

El que tiene el Espíritu de Dios, comprenderá exactamente esta declaración de amor:

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
(1 Co 13:4-8)

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. Jesucristo.
(Juan 13:37-38)

Gocémonos en la verdad, y que Dios cumpla sus propósitos en todo. Pues mientras esté en su trono, nada escapará a su control.

Que Dios le bendiga.
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